MATEO 28:19, ¿ES PARTE DE LA BIBLIA?

06.03.2020

"Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo." - Mateo 28:19.


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El pasaje de Mateo 28:19 dice que Cristo dijo: "Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo."

Según este pasaje Cristo enseña a los apóstoles cómo debían bautizar a las personas que creyesen en el evangelio. 

La fórmula bautismal, la cual los apóstoles debían seguir cuando ellos fueran a bautizar, consistiría en bautizar "en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo". 

Esta fórmula bautismal sería para todas las naciones, no solo para los gentiles; es decir, los judíos que creyesen también debían ser bautizados bajo esta misma fórmula bautismal. 

Ahora bien, al examinar el libro de los Hechos, no encontramos evidencia alguna sobre si los apóstoles usaron alguna vez esta fórmula de Mateo 28:19 al bautizar a todos los que creían, sino que la evidencia es contundentemente distinta al respecto, pues los apóstoles bautizaron a judíos y gentiles en el nombre de Jesús. 

Según afirman fuentes históricas extra bíblicas, las palabras "en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo" fueron añadidas años después con la intención de apoyar la doctrina de la trinidad. 

Por tal razón, existen contradicciones bíblicas muy importantes en relación a la frase trinitaria de Mateo 28:19 que vale la pena que analicemos a continuación. 

EL TESTIMONIO DEL NUEVO TESTAMENTO. 

Un Solo Evangelio: Mateo. 

De los cuatro evangelios, solo dos fueron escritos por discípulos directos de Jesús; Mateo y Juan. 

De esos dos, solo uno (Mateo), menciona la gran comisión o encomienda de ir a las naciones a predicar y bautizar. 

Los otros dos evangelios fueron escritos por discípulos indirectos de Jesús, y son Marcos y Lucas. 

Se dice que Marcos obtuvo sus datos a través de Pedro, y que Lucas las recibió por contacto con Pablo, quien le dio el evangelio. 

Pero, de los cuatro evangelios, solo en uno (el de Mateo), aparece la frase trinitaria, los otros evangelios sinópticos, cuando hacen mención del envío de Cristo a la predicación del evangelio, no mencionan por ninguna parte la popular frase bautismal. 

Veamos: 

"Y les dijo: 'Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que cree y es bautizado será salvo; pero el que no cree será condenado'... En mi nombre echaran fuera demonios..." - Marco 16:15-17. 

"Y les dijo: 'Así está escrito, y así fue necesario que el Mesías padeciese y resucitase de los muertos al tercer día; y que en su nombre se predicase el arrepentimiento y la remisión de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. Y vosotros sois testigos de estas cosas'" - Lucas 24:46-48. 

¿Cómo pudo a los apóstoles habérseles olvidado tan importante dato sobre el bautismo? 

Evidentemente, en Mateo 28:19 hay algo raro que no concuerda con los demás testimonios de los otros evangelios. 

Marcos y Lucas no hacen referencia alguna a la fórmula bautismal de Mateo 28:19, ni siquiera nos dejan entrever la importancia de su utilización para el acto del bautismo. 

¿Podrían Marcos y Lucas haber omitido tan importante frase a sabiendas? 

El Testimonio de Los Apóstoles. 

El testimonio del libro de los hechos es contundente cuando nos indica en qué nombre los apóstoles bautizaron. 

Existen por lo menos 15 citas bíblicas que dan evidencias de que ellos bautizaron en el nombre de Jesús. 

Veamos algunas: 

"Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo, para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo" - Hechos 2:36-38. 

"Porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús" - Hechos 8:16. 

"Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días" - Hechos. 10:44-48. 

"Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesucristo. Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profe-tizaban" - Hechos 19:1- 6. 

"Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre" - Hechos 22:16. 

Como podemos ver, el libro de los Hechos no menciona por ninguna parte la frase trinitaria, ¿Querrá decir esto que los apóstoles desobedecieron al mandato de Cristo? 

Si fue así, entonces todo sería una falsedad, pues si los primeros apóstoles fueron falsos, entonces, ¡cuánto más lo que les prosiguieron! 

¡De ninguna manera los primeros cristianos traicionaron el mandato del bautismo, sino que hicieron tal cual Jesús les ordenó! 

¿Y que ordenó el Salvador? 

La respuesta es sencilla, Jesús ordenó que en su nombre se predicara el evangelio; por ende, el bautismo para el perdón de los pecados (Lucas 24:46-48). 

Nuevamente vemos que en el pasaje de Mateo 28:19 existen contradicciones que no concuerdan con el resto de las Escrituras. 

El Testimonio de Pablo. 

Otro pasaje importantísimo que cabe señalar a la hora de comparar la frase trinitaria con el resto de las Escrituras, es el del libro de Romanos, en donde el Apóstol nos señala lo siguiente: 

"¿Ignoráis que todos los que fuimos bautizados en Cristo Jesús, fuimos bautizados en su muerte?" - Romanos 6:3. 

Note que el pasaje nos está diciendo que todos fuimos bautizados en Jesucristo, no en "el Padre ni en el Espíritu Santo", esto es porque fue Cristo quien murió por nuestros pecados, el Padre no murió ni puede morir, pues Él es Inmortal (1 Timoteo 1:17; 6:16); el Espíritu Santo tampoco puede morir, pues el Espíritu Santo procede del Padre, es decir, le pertenece a Dios Padre, de ahí la expresión "el Espíritu Santo de Dios" en Efesios 4:30. 

Así que no se refiere a una persona independiente de Dios, sino que es Él mismo, así como el espíritu de Timoteo se alude a Timoteo mismo (2 Timoteo 4:22). 

Además, el "Espíritu de Dios" es el poder de Dios (Lucas 1:34, 35; Hechos 1:8), es su omnipresencia en todo el universo (Salmo 139:7, 8; Jeremías 23:23, 24). 

Si el Espíritu Santo muriera, Dios el Padre tampoco existiría, ya que el Espíritu Santo es su poder. Ahora bien, ¿por qué señalamos todo esto? 

Pues, sencillamente, porque el pasaje de Romanos 6:3 dice algo muy importante, dice que hemos sido bautizados en su muerte; es decir, en la muerte de Jesús. 

Si el Padre no murió ni el Espíritu Santo tampoco, entonces, ¿por qué hemos de bautizarnos en el nombre del Padre y del Espíritu Santo, cuando el único que murió y resucito fue Jesús? 

Evidentemente, aquí, en Mateo 28:19, hay algo extraño que no concuerda con la doctrina presentada por los cristianos del siglo primero. 

Por Palabra o por Obras. 

En las cartas del Nuevo Testamento no encontramos la fórmula de Mateo 28:19, no encontramos a los apóstoles orando en "el nombre del Padre, del Hijo y el Espíritu Santo", ni haciendo referencia a estas palabras en cualquier actividad que ellos realizaran para la obra de Dios. 

Lo que sí encontramos, y MUCHO, es que todo lo que la Iglesia primitiva hacía, era en el nombre de Jesús. 

¿Por qué? Recordemos que el mismo Señor Jesús enseñó en Juan 14:13, 14, que cualquier cosa que pidiéramos al Padre en su nombre, Él nos la daría, y eso significa que los apóstoles estaban  cumpliendo con ese mandamiento y todas las actividades que ellos realizaban, fuesen de hecho o de palabra, lo hacían en el nombre de Jesucristo. 

Notemos algunos ejemplos: 

"Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de Él" - Colosenses 3:17. 

"Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos" - Mateo 18: 20. 

"Porque vendrán muchos contra mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán" - Mateo 24:5. 

"Pero Jesús dijo: No se lo prohibáis; porque ninguno hay que haga milagro en mi nombre, que luego pueda decir mal de mí" - Marcos 9:39. 

"Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios" - Marcos 16:17. 

"Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesús de Nazaret, levántate y anda" - Hechos3:6. 

"Mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesucristo" - Hechos 4: 30. 

"Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres" - Hechos 8:12. 

"Y esto lo hacía por muchos días; más desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora." - Hechos 16:18. 

"En el nombre de nuestro Señor Jesucristo reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo" - 1 Corintios. 5:4. 

Estos pasajes bíblicos demuestran irrefutablemente que los apóstoles hacían simplemente lo que Cristo les ordenó, o sea, que todo lo que ellos hicieron, y que fue en el nombre de Jesús, no fue una desobediencia a una supuesta orden de Cristo en Mateo 28:19, sino que fue una obediencia a las tantas veces que Jesús les ordenó que todo lo que ellos hicieran fuera realizado en Su nombre. 

No encontramos ningún pasaje en el Nuevo Testamento donde se mencione siquiera la fórmula de Mateo 28:19, pues para orar los apóstoles usaron el nombre de Jesús, para sanar enfermos (ver Hechos 3:6-9), lo hicieron en el nombre de Jesús, para reunirse en las iglesias (ver Mateo 18:20), lo hacían en el nombre de Jesús, para predicar el evangelio lo hacían en el nombre de Jesús, y para bautizar a los gentiles y a los judíos, lo hacían en el nombre de Jesús; es decir, ellos todo lo que llevaban a cabo, sea de palabra o de hecho, lo hicieron en el nombre de Jesús (Colosenses 3:17). 

La frase de Mateo 28:19 ordena a bautizarse en el nombre del "Padre, del Hijo y del Espíritu Santo". 

Ahora bien, para ser fieles en respetar tal mandato deberíamos saber cuál es el nombre del Padre. 

¿Cuál es el nombre del Padre Dios?  

Unos dicen que su nombre es Yahvé, otros que es Jehová, pero aún otros dicen que el nombre más apropiado es Yahweh. Luego, deberíamos saber cuál es el nombre del Hijo. 

¿Cuál es el nombre del Hijo de Dios? 

Unos dicen que es Jesús, otros más apegados al hebreo antiguo, dicen que es Yahoshúa, Yeshúa o Yahshúa. 

Y, por último, deberíamos saber cuál es el nombre del Espíritu Santo. 

¿Cuál es el nombre del Espíritu Santo? 

La Biblia no lo presenta por ninguna parte. Y es que el Espíritu Santo no es una persona separado del Padre y del Hijo, sino que es el Espíritu de ambos; del Padre y del Hijo (Juan 14:23; 16:15; 17:10). 

La frase de Mateo 28:19 ordena a bautizarse en el nombre del "Padre, del Hijo y del Espíritu Santo". 

Dios tiene un Espíritu (igual que el Hijo), y ese Espíritu es santo porque Dios es santo, de ahí la expresión "Espíritu Santo" (Efesios 4:30; Filipenses 1:19). 

En vista de que no tenemos ningún nombre para el Espíritu Santo, es claro de que el Espíritu Santo no es una persona independiente del Padre o del Hijo. Sin embargo, la evidencia histórica indica que el evangelio de Mateo fue confeccionado primeramente en idioma hebreo y luego traducido al idioma griego por alguien desconocido. 

Veamos cómo la historia documentada por hombres del pasado, nos muestra de manera abrumadora que Mateo fue escrito originalmente en idioma hebreo y no en griego. 

LA EVIDENCIA HISTÓRICA. 

Observemos la siguiente documentación abreviada. 

PAPÍAS (estudiante de Juan, citado por Eusebio, 150-170 EC): "Mateo compuso las palabras en el dialecto hebreo, y cada cual tradujo como pudo." (Eusebio, Historia Eclesiástica 3: 39). 2.2.- 

IRENEO (estudiante de Juan, 150.170 EC): "Mateo también produjo un evangelio escrito entre los hebreos en su propio dialecto..." (Ireneo, Contra las Herejías, 3:1). 

ORÍGENES (citado por Eusebio, 210 EC): "El primero [evangelio] está escrito según Mateo, el mismo que fue una vez colector de impuestos, pero después un emisario de Jesucristo quien, habiéndolo publicado para los creyentes judíos, lo escribió en hebreo." (Eusebio, Historia Eclesiástica 4:25). 

EUSEBIO (315 EC): "Mateo también, habiendo proclamado primero el evangelio en hebreo, cuando al punto de ir también a otras naciones, lo puso por escrito en su lengua nativa, y así suplió la falta de su presencia para ellos por medio de sus escritos." (Eusebio, Historia Eclesiástica 3:24). 

PANTENUS: "Penetró tan lejos como donde se informa que halló el evangelio según Mateo, que había sido entregado antes de su llegada a alguien que tenía el conocimiento del Mesías, a quien Bartolomé, uno de los emisarios, como se dice, había predicado, y les había dejado ese escrito de Mateo en letras hebreas." (Eusebio, Historia Eclesiástica 5:10.) 

EPIFANIO (370 EC): "Ellos [los Nazarenos] tienen el evangelio según Mateo muy completo, en hebreo, porque este evangelio se preserva ciertamente entre ellos como fue escrito primeramente, en letras hebreas." (Epifanio, Panarion 29, 9:4.) 

JERÓNIMO (382 EC): "Mateo, quien es también Leví, y de colector de impuestos vino a ser un emisario, primero de todos los evangelistas, compuso un evangelio del Mesías en Judea en el idioma y caracteres hebreos, para beneficio de los de la circuncisión que habían creído; ¿quién lo tradujo al griego?, no es suficientemente seguro. Además, el hebreo mismo se preserva hasta este día en la Biblioteca de Cesarea, la cual el mártir Pamfilus tan diligentemente coleccionó. También me permitieron los nazarenos que usan ese volumen en la ciudad Siria de Boroea, copiarlo. En el cual hay que notar que, siempre que el evangelista... hace uso de los testimonios de la antigua Escritura, no sigue la autoridad de los setenta traductores, sino la del hebreo [el Texto Masorético]. (Jerónimo, De Hombres Ilustres 3:36.) "Pantenus encontró que Bartolomé, uno de los doce emisarios, había predicado allí [en India] el advenimiento de nuestro Señor Jesucristo según el evangelio de Mateo, que estaba escrito en letras hebreas, y el cual, al volver a Alejandría, trajo consigo." (Jerónimo, De Hombres Ilustres 3:36.) 

ISHODAD (850 EC): "Su libro [de Mateo] estaba en existencia en Cesarea de Palestina, y todo el mundo reconoce que él lo escribió con sus manos en hebreo..." (Ishodad, Comentario sobre los Evangelios.) 

Sí, los historiadores y comentaristas eclesiásticos no se equivocan, están en lo cierto. 

El evangelio de Mateo fue escrito en idioma hebreo. 

Ahora bien, ¿cuál es la importancia de haber sido escrito en ese idioma? 

Muy sencillo. Cuando se hizo la traducción del idioma hebreo al griego, se infiere que se hizo la añadidura de las palabras "del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo". 

¿Es esto una simple inferencia? 

No, porque esos mismos historiadores indican que la versión que estaba en la Biblioteca de Cesarea no tenía esa mención "del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo", sino solo la expresión "en mi nombre", la cual sí armoniza con los evangelios de Marcos y Lucas, así como con Los Hechos de los Apóstoles y varias cartas, como son Romanos, Gálatas y Colosenses. 

Y es que la Biblia es una cadena armoniosa; cuando algo falta o sobra, no es tan difícil notarlo. 

El libro La Historia de La Redención, por Elena G. de White, nos informa lo siguiente acerca de los cambios introducidos en la Biblia: 

"Vi que Dios había protegido la Biblia en forma especial; sin embargo, cuando sólo había pocos ejemplares, algunos eruditos en ciertos casos modificaron las palabras con la idea de aclarar su sentido, pero en realidad estaban confundiendo lo que era claro al torcer su Página 7 de 14 significado para que concordara con sus opiniones establecidas, condicionadas a su vez por la tradición. Pero vi que la Palabra de Dios, en conjunto, es una cadena perfecta, y que una porción se ensambla con la otra y la explica. Los verdaderos buscadores de la verdad no necesitan errar; porque la Palabra de Dios no es sólo clara y sencilla al presenciar el camino de la vida, sino que se da el Espíritu Santo como guía para comprender el camino de la vida que ella revela." - La Historia de La Redención, p. 410. (También aparece en el libro Primeros Escritos, págs. 220, 221.

Aunque si bien es cierto que tanto Deuteronomio 4:2 como Apocalipsis 22:18-19 advierten acerca de agregar o quitar del libro sagrado, sin embargo, eso no indica que el hombre no podría tocar la Biblia. 

Lo que sí nos está diciendo es que a aquellos que intentaren tal acción, Dios los castigaría. 

Al que añada, Dios le añadirá las plagas, y al que quitare de la Escritura, Dios le quitará su nombre del libro de la vida. Aun así, Dios es el autor de Su Palabra, y tenemos Su mensaje. 

No debemos desconfiar de Su Palabra. 

Al seguir el principio de que la Biblia es su propio intérprete, estamos seguros de llegar a una correcta interpretación en un determinado tema. Cuando un texto está en abierta contradicción contra varios pasajes, debemos investigar para determinar qué pudo haber ocurrido, y recordar estas palabras: "Examinadlo todo; retened lo bueno" (1 Tesalonicenses 5:21; NRV). 

Eso es justamente lo que ocurre con Mateo 28:19 (última parte) frente a más de 15 pasajes del Nuevo Testamento, como Marcos 16:15-17, Lucas 24:46-48, Hechos 2:36-38, Hechos 8:16, Hechos. 10:44-48, Hechos 19:1-6, Hechos 22:16, Romanos 6:3, Gálatas 3:27, Colosenses 3:17, entre otros, los cuales nos hablan de que ya fuese de hecho o de palabra, los cristianos del primer siglo hacían todo en el nombre de Jesucristo. 

Y estamos llamados a "trazar" o "usar bien" (del griego orthotomeo [cortar rectamente, con precisión, correctamente] la Palabra de verdad (2 Timoteo 2:15). 

MATEO 28:19, ELENA G. DE WHITE, Y LOS PIONEROS. 

La fórmula bautismal de Mateo 28:19, la cual los apóstoles debían seguir cuando ellos fueran a bautizar, consistía en bautizar "en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo". 

No obstante, al examinar los pasajes del libro de los Hechos, no hay evidencia alguna sobre si los apóstoles usaron alguna vez esta fórmula bautismal al bautizar a los que creían, sino que la evidencia es contundentemente distinta al respecto, pues los apóstoles bautizaron siempre a judíos y a gentiles "en el nombre de Jesucristo". 

Pero, según afirman algunos estudiosos en el tema de las traducciones bíblicas, las palabras "en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo" fueron añadidas años después por alguna persona para intentar apoyar la doctrina de la trinidad. 

Esta postura o creencia podría estar de acuerdo con las palabras de Elena G. de White, la cual afirma que Dios le mostró que algunas palabras de la Biblia fueron modificadas en algún tiempo en la antigüedad. 

Elena White. 

Veamos sus declaraciones: 

"Vi que Dios había protegido la Biblia en forma especial; sin embargo, cuando sólo había pocos ejemplares, algunos eruditos en ciertos casos modificaron las palabras con la idea de aclarar su sentido, pero en realidad estaban confundiendo lo que era claro al torcer su significado para que concordara con sus opiniones establecidas, condicionadas a su vez por la tradición. Pero vi que la Palabra de Dios, en conjunto, es una cadena perfecta, y que una porción se ensambla con la otra y la explica. Los verdaderos buscadores de la verdad no necesitan errar; porque la Palabra de Dios no es sólo clara y sencilla al presenciar el camino de la vida, sino que se da el Espíritu Santo como guía para comprender el camino de la vida que ella revela." - La Historia de La Redención, p. 410; también aparece en su libro: Primeros Escritos, págs. 220, 221. 

Ahora bien, existe una dificultad que debe ser resuelta, ya que la señora White usó innumerable de veces la expresión de Mateo 28:19, por lo que algunos sostienen que ella cambió su posición aceptando la postura trinitaria, y lo afirman por una cita encontrada en su libro El Deseado de Todas Las Gentes, pág. 625, escrito en 1898

Preguntamos: Si ella nunca cambió su posición, ¿por qué, entonces, la señora Elena G. White, siendo que ella recibió el don de profecía, nunca objetó el pasaje de Mateo 28:19, en donde ella usa la frase "en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo"? 

¿Fue ella trinitaria, como alegan muchos? 

Si Mateo 28:19 no es genuino del todo, pero ella usó la frase final de la cita bajo estudio, ¿podemos decir por eso que Elena G. de White es una profetisa falsa? 

Definitivamente, jamás. 

Veamos las palabras de ella, fechadas en 1905, escritas después de las que aparecen en 1898, en El Deseado de Todas Las Gentes, p. 625, las cuales comprueban que ella nunca dejó de creer en los Principios Fundamentales, los cuales fueron siempre NO trinitarios: 

"Ni una sola palabra ha sido cambiada o anulada. Fueron revelados los pilares y aceptamos Los Principios Fundamentales que han hecho de nosotros lo que somos: adventistas del séptimo día, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen la fe de Jesús." -Carta 326, del 4 de Diciembre de 1905, dirigida a W. C. White; Alza Tus Ojos, pág. 351. 

Los Pioneros Adventistas. 

Ahora bien, ¿qué dijeron los pioneros adventistas? 

¿Son ellos confiables? 

Los pioneros escribieron muy parecido a lo que Elena White escribiera. 

Por supuesto que los pioneros fueron confiables, conforme a la luz de su época. 

Ellos escribieron de manera parecida a las expresiones de Elena White, pues todos ellos usaron las expresiones "en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo", como que era parte integral del evangelio de Mateo. 

Obvio. 

De ellos no se podía esperar nada distinto, en vista de que esa fue la luz que manejaron en su tiempo. 

La ilegitimidad de la frase bautismal de Mateo 28:19 no le fue revelada ni siquiera a la profetisa; de modo que no es raro que también ellos usaran dichas expresiones. 

Los Profetas No Lo Sabían Todo. 

Uno de los detalles interesantes que deberíamos tener presente es que, aún siendo cierto que los profetas son favorecidos con la inspiración del Espíritu Santo al recibir algunas informaciones, eso no quiere decir que ellos lo supiesen todo, pues en algunos casos no siempre entendían ni las mismas revelaciones que recibían. 

Tal fue el caso del profeta Daniel, a quien después de recibir una visión que lo dejó preocupado, se le indicó lo siguiente: "Yo oí, pero no entendí. Y pregunté: 'Señor mío, ¿cuál será el fin de estas cosas?' El respondió: 'Anda, Daniel, estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin'." - Daniel 12: 8, 9. 

Por consiguiente, la función de un profeta se limita a proclamar apenas lo que ha visto o recibido y no siempre lo entiende todo, y cabe destacar aquí que, la función, por tanto, de la señora White no fue la de corregir la Sagrada Escritura. 

Ella cumplió su labor de ser una luz menor (parte de los profetas) para conducirnos a la Luz mayor (el Hijo de Dios). 

Ella no recibió la encomienda de corregir la Biblia ni de decirnos cuáles pasajes de las Escrituras fueron alterados. 

No. 

A ella sólo se le infirmó de manera en conjunto o global que la Sagrada Escritura fue modificada, pero a excepción de un solo caso (ver Primeros Escritos, pág. 74, cap. 18; pág. 106 en la nueva edición tapa dura, en donde se le dijo que la palabra "sacrificio" no era parte del texto sagrado, en Daniel 8:11), no se le reveló absolutamente nada más; por lo tanto, no supo cuáles pasajes fueron afectados, cambiados o modificados. 

¡Algo más! 

Hoy se sabe que ella comentó, por lo menos, un pasaje que se cree fue introducido a la Biblia, es a saber, el de Juan 5:4, pero ella lo cita en El Deseado de Todas Las Gentes, pág. 171. 

El Folleto de Escuela Sabática así lo notifica en su edición de Enero-Marzo, de 2004, versión del alumno, pág. 41, día domingo, 1º de Febrero.

Ahora bien, los manuscritos bíblicos más antiguos dejan afuera a Juan 5:4, por lo que en muchas versiones recientes de la Biblia no aparece más ese pasaje. 

Tanto la señora White como sus compañeros de labor, los pioneros, recibieron y dejaron la Biblia tal y como la encontraron. 

Su labor no fue la de corregir la Biblia, pero eso no significa que las palabras de la Biblia no hayan sido modificadas, o que no podamos identificar cuando un pasaje tiene serias sospechas de NO ser parte de la Biblia. 

Tampoco queremos decir que por ella haber citado a Juan 5:4, un texto espurio o ajeno al Nuevo Testamento, ya por esa acción ella sea una profeta falsa. 

De igual modo, las palabras de la señora White contenidas en Mensajes Selectos, vol. 1, pág. 19, no están prohibiendo la libre investigación de pasajes sospechosos, como insinúan algunos defensores de Mateo 28:19, inclusive, algunos siendo creyentes no trinitarios. 

Si Mensajes Selectos, vol. 1, pág. 19 estuviera condenando el cuestionar ciertos pasajes cuando hay bastante evidencia, entonces, ese solo hecho indicaría que no podríamos tampoco rechazar a 1 Juan 5:7, lo cual sería algo absurdo ya que, hasta los mismos creyentes trinitarios, sin distinción denominacional, hoy día reconocen que ese pasaje no es parte de la Biblia. 

La señora White nunca se refirió a ese pasaje (1 Juan 5:7). 

Esto evidencia claramente de que sus palabras en la cita señalada, no apuntan a lo que algunos pretenden comprobar. 

Una ilustración en la Biblia. 

Un caso que ilustra este mismo aspecto lo encontramos en la misma Biblia, en el Antiguo Testamento. 

Nos referimos al tiempo de Josué, cuando este hombre combatía a los amorreos, y le pidió a Dios que se detuviera el Sol. 

Leamos: 

"Cuando el Eterno entregó al amorreo ante los israelitas, Josué dijo al Eterno en presencia de los israelitas: 'Sol, detente en Gabaón. Y tú, luna, en el valle de Ajalón'. Y el sol se detuvo y la luna se paró, hasta que la gente se hubo vengado de sus enemigos. ¿No está escrito en el libro de Jaser? El sol se detuvo en el cielo, y no se apresuró a ponerse casi un día entero. Nunca hubo un día tal, ni antes ni después de aquél, en que el Eterno obedeció a la voz de un hombre, porque el Señor combatía en favor de Israel." - Josué 10:12-14, NRV 2000. 

La pregunta que hacemos es: ¿Se detuvo el sol en realidad, o fue la tierra la que se detuvo? 

Hoy sabemos que fue la tierra la que se detuvo, pero en esa época se creía que era el sol el que se movía. 

Dios no se adelanta al conocimiento de la época de manera casual, y pasa por alto la ignorancia aún de su mismo pueblo, como en el caso de Josué, y también en el de otras personas que viven en una determinada cultura (ver Hechos 17:30).

La señora White confirma que es la tierra la que se mueve al declarar que Dios, año tras año, hace que la tierra siga "su marcha alrededor del sol" y que "la tierra conserve su posición en su rotación." -El Ministerio de Curación, pág. 324, cap. "El Verdadero Conocimiento de Dios", edición de la Asociación Publicadora Interamericana, 1959. 

De igual manera como ocurrió con Josué en su tiempo, ocurrió con la señora Elena White y con los pioneros adventistas, al manejar el pasaje de Mateo 28:19. 

Simplemente, ellos tomaron el texto tal y como lo encontraron, ellos no hicieron reparo alguno sobre la legitimidad del mismo, como tampoco lo hicieron en otros textos que hoy se sabe no se consideran ser parte de la Sagrada Escritura. 

Esa no fue su función, por más bellos argumentos que presenten algunos para defender sus posturas. 

Si descartamos a Mateo 28:19, última parte, ¿el ejemplo de quién estaríamos siguiendo? 

Algunos, ante el temor de que estemos rechazando a Elena White, arguyen que estamos siguiendo el ejemplo de mentes finitas, como la mente de Eusebio de Cesarea, o la guía de la Iglesia Católica. 

¡Pero, todo esto suena absurdo! 

Esos mismos que piensan así, al tiempo que expresan su objeción, también toman como fuente La Didajé, p. 1 (año 125 d.C.) para apoyar el uso por completo de Mateo 28:19, la misma fuente que muy temprano apoyaba el domingo como día de descanso; igualmente, echan mano de Tertuliano (Diatesaron, p. 4, año 170 d.C.), siendo que es el primer autor cristiano en usar el término "trinidad"; usan a Atanasio (Sobre Los Concilios de Arminun y Seleucia, tomo 2, p. 28, año 360 d.C.), el mismo obispo que defendió los fundamentos de lo que llegaría a ser en el 381 d.C., en Constantinopla, el dogma de la Trinidad. Pero, al tiempo que estas personas dicen que nosotros usamos a la Iglesia Católica como fundamento para demostrar el uso tardío de la fórmula trinitaria, lo cual es cierto y válido, por cuanto es la verdad y ahí están las fuentes para comprobarlo, ellos usan también a la misma Iglesia Católica para comprobar con el catecismo romano el cambio del sábado al domingo. 

¿No es todo esto una maniobra deshonesta? 

Ellos usan las mismas fuentes católicas para defender algunos puntos bíblicos, pero reaccionan como si otros no lo pudieran hacer para sus investigaciones. Entonces, ¿tienen validez sus reclamos? 

¡NO! 

¿RECIBIÓ ELENA G. DE WHITE UNA VISIÓN INDICÁNDOSELE QUE MATEO 28:19 ERA PARTE DE LA BILIA? 

Son muchas las citas en donde la señora E. White usa la fresa "en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo", de Mateo 28:19. 

Como ejemplos de ellas, daremos algunas pocas muestras: Alza Tus Ojos, págs. 110, 146, El Deseado de Todas Las Gentes, p, 758; Hechos de Los Apóstoles, p. 23; Mensajes Selectos, vol. 1, p. 19; Joyas de los Testimonios, vol. 2, p. 396; Hijos e Hijas de Dios, p.17. Hemos explicado la razón posible por la que ella pudo haber usado las expresiones de Mateo 28:19, última parte. Ella no fue comisionada a corregir la Biblia; tampoco a los demás pioneros se le indicó esa labor. Su papel fue otro. 

Pero, hay dos citas en particular que usan algunos para indicar que ella recibió una visión como confirmación de que Mateo 28:19 es inspirado por completo. Ellos dicen que ella "No sólo la usa, sino que por visión ella dice que ese texto de Mateo 28:19, Pablo se lo explicó a los que rebautizó en Éfeso." 

Leamos un poco de la cita: 

"Estos hermanos no sabían nada de la misión del Espíritu Santo. Cuando Pablo les preguntó si habían recibido el Espíritu, contestaron: 'Ni aún hemos oído si hay Espíritu Santo.' '¿En qué pues sois bautizados?' preguntó Pablo, y ellos dijeron: 'En el bautismo de Juan.' Entonces el apóstol les expuso las grandes verdades que constituyen el fundamento de la esperanza del cristiano. Les habló de la vida de Cristo en esta tierra, y de su cruel muerte de ignominia... Les dijo cómo el Señor de la vida había roto las barreras de la tumba, y se había levantado triunfante de la muerte. Repitió la comisión del Salvador a sus discípulos: "Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto id, y doctrinad a todos los Gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.' (Mateo 28: 18, 19.) Les habló también de la promesa de Cristo de enviar el Consolador, por cuyo poder se realizarían poderosas señales y prodigios, y describió cuán gloriosamente esta promesa se había cumplido el día de Pentecostés." -Hechos de los Apóstoles, p. 229. 

En esta cita no hallamos ninguna confirmación de lo que se alude, simplemente se nota lo que se ve en otras citas, un uso normal, pues ella tenía dicha cita como parte de la Biblia. 

Esa fue su luz. 

El insistir con esa argumentación solo conlleva a que se vea a Elena White como alguien que pretende establecer nuevas normas no contempladas en la revelación del Nuevo Testamento, puesto que Hechos 19:1-5, donde se relata el rebautismo, nunca señala que Pablo hiciera tal cosa. 

Por lo tanto, Elena solo aplica lo que ella conocía de Mateo 28.19, tomando como válida dicha expresión del pasaje, lo cual es muy común por parte de la profetisa, pues lo mismo hace en otros casos también, en donde ella comenta textos, colocándolos en otro escenario, para extraer alguna aplicación o devoción ocasional. 

La otra cita está en Primeros Escritos, págs. 100, 101, y allí ella dice: 

"Vi que puede cerrarse esta puerta por la cual el enemigo entra para perturbar la grey y dejarla perpleja. Pregunté al ángel cómo podía cerrarse. Dijo: 'La iglesia debe recurrir a la Palabra de Dios y establecerse en el orden evangélico, que ha sido pasado por alto y descuidado.'" 

Lo que sigue después de esas palabras en relación al bautismo, no son palabras del ángel, sino de ella, y se trata de una aplicación que ella proporciona, para extraer alguna devoción ocasional, como hemos dicho anteriormente. 

Ahora bien, al analizar una enseñanza, nosotros estamos llamados a "trazar" o "usar bien" (del griego orthotomeo [cortar rectamente, con precisión] la Palabra de verdad (2 Timoteo 2:15). 

No olvidemos ese consejo. 

CONCLUSIÓN.

La luz va en aumento. 

"La senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta llegar al pleno día." - Proverbios 4:18; NRV. 

Nueva significación de textos familiares. 

"Nadie llegue a la conclusión de que no hay más verdad para ser revelada.... Grandes verdades descuidadas y despreciadas durante siglos, serán reveladas por el Espíritu de Dios, y nueva significación brillará repentinamente de textos familiares. Cada página será iluminada por el Espíritu de verdad. La Biblia no está sellada, sino abierta al estudio."-Elena G. de White, Consejos Sobre La Obra de La Escuela Sabática, págs. 36, 37. 

¿Es Mateo 28:19 un "texto familiar"

¡Por supuesto que SI! 

¿Tuvieron los pioneros adventistas a su alcance las informaciones históricas que hemos presentado aquí? 

No todas, pero muchas de ellas estuvieron a su disposición, pero ellas no fueron de su interés. 

Había otros intereses por aquellas épocas. 

Sin embargo, ya sea que esa luz no fue para ellos, o porque hayan sido descuidados al respecto, o la hayan despreciado (eso no lo sabremos nunca de este lado del milenio), lo cierto es que ellos no entendieron o no se enteraron de que Mateo 28:19 tenía añadiduras que no encajaban con el resto de las escrituras del Nuevo Testamento con respecto al bautismo. 

La luz va en aumento y nueva luz brilla para el estudiante diligente de las Escrituras. 

Hoy nosotros estamos impelidos a caminar en la luz que armoniza con Mateo 28:19 en relación a aquellos pasajes que nos dicen que el bautismo era realizado por la Iglesia cristiana del primer siglo, en "el nombre de Jesucristo" (Hechos 2:38). 

Así como Josué pensó que cuando él oró a Dios para que el sol se detuviera, y se efectuó un milagro, porque algo se detuvo, pero no fue el sol que se detuvo, sino la tierra, de igual modo, la señora Elena White y el resto de los pioneros adventistas, no se preocuparon por la legitimidad de la expresión en "el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo", pues ellos no tuvieron la información que conocemos hoy día, a más de 170 años de su época. 

Vivimos en el "tiempo de la restauración de todas las cosas", predicha en Hechos 3:19-21

Josué, Elena White y los pioneros, NO fueron profetas falsos. 

Cada uno actuó con la luz que poseyó en su época. 

Ahora bien, nosotros, a quienes la luz les ha alcanzado, somos responsables tanto ante Dios como ante el prójimo que desconoce la información correcta, por el mal o el buen uso que hagamos de Mateo 28:19. 

"Pues Dios, habiendo pasado por alto ese tiempo de ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan." - Hechos 17:30: NRV. 

¡Bendiciones!


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