¿ES DIOS ESPÍRITU O, TIENE DIOS UN ESPÍRITU?

28.03.2020

"Dios es Espíritu. Y los que lo adoran, deben adorarlo en espíritu y en verdad." (Juan 4:24; NRV.)

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Algunas personas usan el texto de Juan 4:24 para sostener que Dios es un espíritu pero que no tiene un Espíritu Santo.

De esa manera intentan afirmar que el Espíritu Santo es alguien distinto al Padre y al Hijo, formando así una Trinidad.

Veamos el pasaje:

"Dios es Espíritu. Y los que lo adoran, deben adorarlo en espíritu y en verdad." (Juan 4:24; NRV.) 

Ahora bien, ¿qué es un espíritu en la Biblia?

"¿Quién enseñó al Espíritu de Yahwéh, o le aconsejó enseñándole?" (Isaías 40:13.)

"Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero?" (Romanos 11:34.)

Estos pasajes nos enseñan la clara definición bíblica para "espíritu".

"Espíritu" es igual a "mente".

Por tanto, Espíritu del Señor es igual a "mente" del Señor.

Miremos otro texto.

"El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida." (Juan 6:63.)

Cristo enseña que sus Palabras son espíritu y vida.

De esa manera vemos que espíritu es igual a vida.

Este espíritu (vida) se encuentra en sus palabras.

Las palabras expresan nuestros pensamientos (mente).

Las palabras de Dios expresan Su mente divina.

En consecuencia, podemos construir esta fórmula: espíritu = mente = vida.

El Espíritu de Dios es su poder o aliento por el cual revela al hombre su individualidad.

Es su ser y carácter.

De este modo Dios, que es Espíritu, refleja su personalidad.

A Dios se le describe de varias maneras:

"Nuestro Dios es fuego consumidor" (Hebreos 12:29).

"Dios es luz" (1 Juan 1:5).

"Dios es amor" (1 Juan 4:8).

Sin embargo, Dios no sólo es sus características.

Evidentemente es erróneo sostener que la cualidad abstracta del amor es Dios, tan sólo porque leemos que "Dios es amor".

Podemos decir que alguien es la "bondad misma", pero eso no significa que esa persona carezca de existencia física, sino que nos estaríamos refiriendo a la manera de ser, o a las cualidades, de su existencia literal, la cual revela la bondad hacia nosotros.

Siendo el Espíritu el poder de Dios, frecuentemente leemos que Dios envía su Espíritu para lograr cosas en armonía con su voluntad y carácter, como en los siguientes casos:

"El [Dios] que puso en medio de él su santo espíritu" (Isaías 63:11).

"Pondré [Dios] mi Espíritu sobre él [Cristo]" (Mateo12:18).

"Vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo" (Lucas 11:13).

"Al Espíritu que descendía del cielo" (Juan. 1:32).

"Derramaré [Dios] de mi Espíritu sobre toda carne" (Hechos 2:17).

Todos estos datos sobre Dios y su Espíritu son otra dificultad para aquellos que creen que Dios es una "Trinidad," en la cual al Espíritu Santo se le considera igual al Padre y a Cristo; o sobre la creencia de que el Espíritu de Dios sea una expresión para designar a otra persona distinta al Padre o al Hijo.

Y, lo que es también preocupante, un Dios impersonal haría de la oración algo absurdo, al punto que la oración sería un diálogo entre nuestra conciencia y un concepto de Dios que sólo existiría en nuestra mente.

Sin embargo, continuamente se nos recuerda que oremos a Dios, quien está en el cielo.

Veamos estos ejemplos:

"No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras." (Eclesiastés 5:2.)

"Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre." (Mateo 6:9.)

"Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos." (Mateo 5:16.)

"Oye, pues, la oración de tu siervo, y de tu pueblo Israel; cuando oren en este lugar, también tú lo oirás en el lugar de tu morada, en los cielos; escucha y perdona." (1 Reyes 8:30.)

La Biblia también nos dice que Cristo está allí a la diestra de Dios para presentar nuestras oraciones. 

Notemos:

"El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo, quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades." (1 Pedro 3:21-22.)

"Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios." (Hebreos 9:24.)

Ahora bien, si Dios no es una PERSONA real, obviamente, tales pasajes perderían sentido.

Pero, una vez que se entiende a Dios como un Padre real y cariñoso, la oración a Él se hace algo muy real y tangible, hablándole literalmente a otro ser, el cual creemos estar muy dispuesto y capacitado para respondernos.

Dios es espíritu (Juan 4:24), pues no es carne, pero también tiene un Espíritu.

Observemos: 

"Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido." (1 Corintios 2:11-12.)

Como Él es santo, según Juan 17:11, ese espíritu de Él es espíritu santo.

Fíjese:"Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención." (Efesios 4:30.)

Por tanto, el Espíritu Santo y el Espíritu de Dios, es lo mismo.

Veámoslo con otros pasajes:

"Cuando os trajeren a las sinagogas, y ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis por cómo o qué habréis de responder, o qué habréis de decir; porque el Espíritu Santo os enseñará en la misma hora lo que debáis decir." (Lucas 12:11-12.)

"Pero cuando os trajeren para entregaros, no os preocupéis por lo que habéis de decir, ni lo penséis, sino lo que os fuere dado en aquella hora, eso hablad; porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo." (Marcos 13:11.)

"Mas cuando os entreguen, no os preocupéis por cómo o qué hablaréis; porque en aquella hora os será dado lo que habéis de hablar. Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros." (Mateo 10:19-20.)

De manera que el Espíritu Santo es lo mismo que el Espíritu del Padre.

Se trata de Dios mismo, y no de alguien diferente (ver Salmo 139:7, 8; Mateo 1:18-21; Lucas 1:34, 35).

Al referirnos a la persona de Dios como también a la persona humana, se puede abordar desde dos ámbitos diferentes.

En relación al ser humano:

1.- El hombre es de carne y hueso.

"Entonces Yahweh Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente." (Génesis 2:7.)

"Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada." (Génesis 2:23).

El ser humano es carne en su estructura física exterior.

Este cuerpo físico está limitado, ya que sólo puede estar presente en un lugar al mismo tiempo.

"Y el polvo (la carne) vuelva a la tierra, como era, y el espíritu (vida) vuelva a Dios que lo dio." (Eclesiastés 12:7.)

2.- El ser humano tiene un espíritu.

"Ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho. En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo, el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús." (1 Corintios 5:3-5).

"El Señor Jesucristo esté con tu espíritu. La gracia sea con vosotros. Amén." (2 Timoteo 4:22).

Este espíritu se refiere a la mente del ser humano, a los pensamientos, a sus sentimientos, afectos, su carácter, etc.

Es el "hombre interior" al cual hacía alusión el apóstol Pablo en los siguientes textos:"Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios." (Romanos 7:22).

"Para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu." (Efesios 3:16).

En relación a Dios:

1.- Dios es espíritu.

"Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren." (Juan 4:24).

"Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él." (Daniel 7:13.)

El ser divino es invisible a los ojos humanos; es decir, invisible en su estructura exterior.Dios está presente con su forma exterior, en el cielo.

"Yahweh está en su santo templo; Yahweh tiene en el cielo su trono; sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres." (Salmos 11:4).

2.- Dios tiene un espíritu.

"Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido." (1 Corintios 2:11-12.)

En esta faceta, el que Dios, siendo un ser, tenga un espíritu, quiere decir que tiene una mente, pensamientos, sentimientos, afectos, carácter, etc.

"Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención." (Efesios 4:30.)

Dios está presente en todas partes por su Espíritu Santo.

"¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás." (Salmos 139:7-8.) 

"¿Se ocultará alguno, dice Yahweh, en escondrijos que yo no lo vea? ¿No lleno yo, dice Yahweh, el cielo y la tierra?" (Jeremías 23:24.)

En conclusión, Dios Es espíritu (Juan 4:24), lo cual se refiere a su naturaleza o aspecto físico no visible, ya que tiene una forma no humana; esa forma no es a base de carne o huesos.

Si Daniel dice que el Anciano de días (una expresión para referirse al Padre Dios), "se sentó", o que lo "hicieron acercarse, dice otra versión de la Biblia, obviamente, es porque Dios tiene una forma, aunque no visible a los ojos humanos, por lo menos en la presente condición pecaminosa que poseemos los humanos actualmente.

"Te mando delante de Dios, que da vida a todas las cosas, y de Jesucristo, que dio testimonio de la buena profesión delante de Poncio Pilato, que guardes el mandamiento sin mácula ni reprensión, hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo, la cual a su tiempo mostrará el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores, el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén." (1 Timoteo 6:13-16.) 

Y, también Dios tiene un espíritu, lo cual se refiere a su mente, a sus pensamientos, sentimientos, carácter, omnipresencia, poder, etc.

Como SER o persona espiritual, Dios desea relacionarse con sus hijos humanos; y lo mismo ocurre con el Hijo.

De ahí lo que nos dice el siguiente pasaje:

"Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo." (1Juan 1:3).

Nuestro deseo es que podamos alcanzar tan alto privilegio que, aun no pudiendo verlo físicamente, pues Dios es espíritu, podamos ser huéspedes de su Espíritu Santo, el cual nos llega a través de su divino Hijo (Tito 3:4-6).

"¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios." (1 Corintios 6:19-20.)

¡Bendiciones!


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